En Comunicación

Son tiempos de recuperación de la normalidad prepandémica, fondos Next Generation y de regreso a una razonable normalidad que incluye retomar proyectos empresariales e institucionales paralizados hace casi dos años. En este escenario la colaboración público-privada bien entendida, transparente, ágil, innovadora y con clara vocación de servicio a la sociedad vuelve a ser más recomendable que nunca para dar respuesta a los retos que se nos presentan. Y la industria de la comunicación, nunca mejor dicho, tiene mucho que comunicar a este respecto.

En primer lugar, las instituciones públicas tienen en los próximos años el gran reto de la credibilidad frente a peligrosos populismos que ponen en entredicho su papel como garantes de la democracia que nos hemos trabajado entre todos desde hace varias décadas en nuestro país. El papel de la comunicación es clave. Y para comunicar con garantías de éxito, deben contar con las herramientas necesarias: desde el capital humano necesario con profesionales de primer nivel hasta la capacidad de colaborar con agencias de comunicación que potencien y amplifiquen sus mensajes. Lamentablemente, la mayoría de las instituciones no tienen los recursos necesarios para visibilizar su gestión y, para mayor gravedad, son incapaces de hacer frente y se convierten en víctimas del mal uso de las redes sociales y las conocidas fake news. Se evidencia que la colaboración público-privada entre instituciones y agencias de comunicación es más que necesaria.

Después, los medios de comunicación unen a esa creciente pérdida de credibilidad como quinto poder tradicional de los estados la crisis económica y la consiguiente precarización de sus plantillas cuando más necesarios son. La buena información, sea de la ideología que sea, pero trabajada desde la profesionalidad y la experiencia tiene su hueco en un escenario lleno de incertidumbre, pero también de oportunidades ante los retos que presenta la recuperación a partir del círculo virtuoso de la colaboración entre los poderes del estado y los agentes económicos y sociales. La colaboración público-privada genera espacios donde los medios de comunicación tienen su papel como fiscalizadores de las buenas prácticas como de potenciadores de la visibilidad de los proyectos beneficiosos para la sociedad.

Y en tercer lugar, las agencias y profesionales de la industria de la comunicación somos los que unimos todos los elementos para convertir en relatos potentes generadores de complicidades ciudadanas, sinergias empresariales y esfuerzos comunes dirigidos a obtener el retorno social y económico de todos los interesantes proyectos que se han ido incubando y pueden empezar a ver la luz durante los próximos meses. El concepto de sostenibilidad estratégica que desde hace años trabajamos en Imedes como elemento diferenciador e impulsor de proyectos comprometidos con el medio ambiente es un ejemplo de marco conceptual aglutinador de complicidades entre todos los agentes sociales.

Desde la industria de la comunicación junto al tejido empresarial, las instituciones públicas, el mundo de la universidad y los propios medios podemos remar juntos para que el barco de la colaboración público-privada llegue a buen puerto cargado de proyectos comprometidos con su territorio, generadores de riqueza y de bienestar a través de sectores productivos innovadores que retengan el talento y generen la ilusión necesaria para abrir y potenciar sectores productivos estratégicos.

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