En Consultoría

Nos acercamos a unas fechas en las que, como todos los años, vamos a someter a nuestras convicciones ambientales a una prueba de estrés. Pasados el Black Friday y el Ciber Monday nos enfrentamos a las fiestas navideñas; Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Reyes nos esperan después de unas semanas de compras compulsivas y emocionales. Y cuando queramos respirar, las Rebajas estarán dispuestas a pedirnos un último esfuerzo.

Ha sido éste un año difícil y el cuerpo nos pide un poco de alegría. Generar endorfinas a base de tarjeta de crédito. Gastar. Consumir. Y quizás, relajar por unos días nuestro compromiso ambiental. Todo cabe en unas fechas en las que debemos procurar alegría y prepararnos para un año nuevo que esperemos, sea mejor.

La OCU estima un gasto medio para estas navidades de 526 € por familia, lo que supone un 20% menos que lo gastado en las Navidades pasadas. Los consumidores preguntados por dónde realizarán las compras responden que en mayor o menor medida utilizarán internet (69%), que sólo comprarán a través de internet (19%) y que únicamente comprarán en tiendas físicas (16%).

El consumo nos mantiene vivos. Vivimos gracias al consumo. Pero podemos elegir cómo hacerlo. Desde el punto de vista ambiental no es lo mismo la compra por internet que la compra en los establecimientos de nuestras ciudades. Los costes ambientales soportados por los envíos a domicilio y las devoluciones posteriores impactan de manera significativamente más alta que una compra tradicional.

Comprar alimentos de cercanía -Km 0- para estos días y hacerlo sabiendo qué cantidades vamos a utilizar supone reducir la huella de carbono de nuestras compras, favorecer el comercio local, reducir el desperdicio alimentario y generar menos residuos. Recordemos que todos los años se desperdicia un tercio de los alimentos producidos en el mundo y que, en España, generamos cerca de los 29 Kg por habitante y año que se convierten en residuos orgánicos que debemos tratar en instalaciones de valorización y que luego tenemos que pagar a través de una tasa.

Por lo tanto, os recomendamos pensar bien qué vamos a necesitar para pasar estas fiestas, evitar la compra impulsiva, comprar mirando el precio, pero reflexionando sobre su coste y, cuando lleguemos a casa y tengamos que sustituir el artículo viejo por el nuevo recién comprado, recordar que existen circuitos para la reutilización de casi todos los productos que podamos imaginar. Donde unos sólo ven residuos, otros encuentran soluciones.

Consumo responsable o no… esa será la cuestión.

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